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Obras completas de San Juan de la Cruz

Enlace a STAT VERITAS de donde podrás descargar a tu computador las obras completas de San Juan de la Cruz
Por: . | Fuente: Montecarmelo.com

Edición crítica preparada por Eulogio Pacho

POESÍAS

AVISOS ESPIRITUALES

CAUTELAS

AVISOS A UN RELIGIOSO

MONTE DE PERFECCIÓN

SUBIDA DEL MONTE CARMELO

Prólogo

Libro Primero

Libro Segundo

Libro Tercero

NOCHE OSCURA

Prólogo

Canción 1ª- Libro Primero

Libro segundo

CÁNTICO ESPIRITUAL (CA)

CÁNTICO ESPIRITUAL (CB)

LLAMA DE AMOR VIVA A

LLAMA DE AMOR VIVA B

EPISTOLARIO

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VIDEOS

VIDA DE SAN JUAN DE LA CRUZ – [En Español] – YouTube

https://www.youtube.com/watch?v=WudJou1aBuQ

30 mar. 2014 – Subido por Carlos Albuquerque Amaral Santos

San Juan De La Cruz – En Español São João da Cruz – Em Espanhol Duração áudio: 07h:46m *** Otro …

El ‘Cántico Espiritual’ de San Juan de la Cruz en versión 3.0 | Cultura …

www.elmundo.es › Cultura

6 dic. 2013

El ‘Cántico Espiritual’ de San Juan de la Cruz en versión 3.0. La editorial Bolchiro, especilizada en libros

Publicar un libro – Editorial Punto Rojo Libros – San Juan de la Cruz y …

www.puntorojolibros.com/sanjuan-de-la-cruz-y-el-yoga.htm

Publicar un libro. Katia Cócera ha publicado el libro San Juan de la Cruz y el Yoga con la editorial Punto Rojo …

San Juan de la Cruz – La noche oscura del alma, por Javier R …

https://www.youtube.com/watch?v=k_ja_Rc7BNc

23 mar. 2011 – Subido por ProfesorAntonio

En una noche oscura, con ansias en amores inflamada, (¡oh dichosa ventura!) salí sin ser notada, estando ya mi …

San Juan de a Cruz – YouTube

https://www.youtube.com/watch?v=_j7pzCwpXD4
30 sept. 2014 – Subido por Moni Vega

La Fuente – Jesed (Poema de San Juan de la Cruz) – Duration: 2:21. Luis David Hondoy Real 1,064 views. 2 …

La noche oscura (San Juan de la Cruz) – YouTube

https://www.youtube.com/watch?v=RYs-Mm6JZOg

10 may. 2012 – Subido por Carlos Gil Sobera

Canciones del alma que se goza de haber llegado al alto estado de la perfección, que es la unión con Dios, por …

san Juan de la Cruz – 4a – YouTube

https://www.youtube.com/watch?v=8Wz1foZAdUQ

4 mar. 2012 – Subido por ConviccionRadio

san Juan de la Cruz – 5a – Duration: 31:10. ConviccionRadio 4,102 views. 31:10. La Imitación de Cristo – Tomás .


SAN JUAN DE LA CRUZ

1542 – 1591

Nació en Fontiveros, provincia de
Ávila (España), en 1542. Pasados algunos años en la Orden de los carmelitas,
fue, a instancias de Santa Teresa de Jesús, el primero que, a partir de 1568,
se declaró a favor de su reforma, por la que soportó innumerables sufrimientos
y trabajos. Murió en Ubeda el año 1591, con gran fama de santidad y sabiduría,
de las que dan testimonio sus escritos espirituales.

Vida de Pobreza

Gonzalo de Yepes pertenecía a una
buena familia de Toledo, pero como se casó con una joven de clase
“inferior”, fue desheredado por sus padres y tuvo que ganarse la vida
como tejedor de seda. A la muerte de Gonzalo, su esposa, Catalina Alvarez,
quedó en la miseria y con tres hijos. Jitan, que era el menor, nació en
Fontiveros, en Castilla la vieja, en 1542.

Asistió a una escuela de niños pobres
en Medina del Campo y empezó a aprender el oficio de tejedor, pero como no
tenía aptitudes, entró más tarde a trabajar como criado del director del
hospital de Medina del Campo. Así pasó siete años. Al mismo tiempo que
continuaba sus estudios en el colegio de los jesuitas, practicaba rudas
mortificaciones corporales.

A los veintiún años, tomó el hábito
en el convento de los carmelitas de Medina del Campo. Su nombre de religión era
Juan de San Matías. Después de hacer la profesión, pidió y obtuvo permiso para
observar la regla original del Carmelo, sin hacer uso de las mitigaciones
(permisos para relajar las reglas) que varios Pontífices habían aprobado y eran
entonces cosa común en todos los conventos.

San Juan hubiese querido ser hermano
lego, pero sus superiores no se lo permitieron. Tras haber hecho con éxito sus
estudios de teología, fue ordenado sacerdote en 1567. Las gracias que recibió
con el sacerdocio le encendieron en deseos de mayor retiro, de suerte que llegó
a pensar en ingresar en la Cartuja.

Conoce a Santa Teresa

Santa Teresa fundaba por entonces los
conventos de la rama reformada de las carmelitas. Cuando oyó hablar del hermano
Juan, en Medina del Campo, la santa se entrevistó con él, quedó admirada de su
espíritu religioso y le dijo que Dios le llamaba a santificarse en la orden de
Nuestra Señora del Carmen. También le refirió que el prior general le había
dado permiso de fundar dos conventos reformados para hombres y que él debía ser
su primer instrumento en esa gran empresa. La reforma del Carmelo que lanzaron
Santa Teresa y San Juan no fue con intención de cambiar la orden o
“modernizarla” sino mas bien para restaurar y revitalizar su cometido
original el cual se había mitigado mucho. Al mismo tiempo que lograron ser
fieles a los orígenes, la santidad de estos reformadores infundió una nueva
riqueza a los carmelitas que ha sido recogida en sus escritos y en el ejemplo
de sus vidas y sigue siendo una gran riqueza de espiritualidad.

Poco después, se llevó a cabo la
fundación del primer convento de carmelitas descalzos, en una ruinosa casa de
Duruelo. San Juan entró en aquel nuevo Belén con perfecto espíritu de
sacrificio. Unos dos meses después, se le unieron otros dos frailes. Los tres
renovaron la profesión el domingo de Adviento de 1568, y nuestro santo tomó el
nombre de Juan de la Cruz. Fue una elección profética. Poco a poco se extendió
la fama de ese oscuro convento de suerte que Santa Teresa pudo fundar al poco
tiempo otro en Pastrana y un tercero en Mancera, a donde trasladó a los frailes
de Duruelo. En 1570, se inauguró el convento de Alcalá, que era a la vez
colegio de la universidad; San Juan fue nombrado rector.

Con su ejemplo, San Juan supo
inspirar a los religiosos e1 espíritu de soledad, humildad y mortificación.
Pero Dios, que quería purificar su corazón de toda debilidad y apego humanos,
le sometió a las más severas pruebas interiores y exteriores. Después de haber
gozado de las delicias de la contemplación, San Juan se vio privado de toda
devoción. A este período de sequedad espiritual se añadieron la turbación, los
escrúpulos y la repugnancia por los ejercicios espirituales. En tanto que el
demonio le atacaba con violentas tentaciones, los hombres le perseguían con
calumnias.

La prueba más terrible fue sin duda
la de los escrúpulos y la desolación interior, que el santo describe en
“La Noche Oscura del Alma”. A esto siguió un período todavía más
penoso de oscuridad, sufrimiento espiritual y tentaciones, de suerte que San
Juan se sentía como abandonado por Dios. Pero la inundación de luz y amor
divinos que sucedió a esta prueba, fue el premio de la paciencia con que la
había soportado el siervo de Dios.

En cierta ocasión, una mujer muy
atractiva tentó descaradamente a San Juan. En vez de emplear el tizón ardiente,
como lo había hecho Santo Tomás de Aquino en una ocasión semejante, Juan se
valió de palabras suaves para hacer comprender a la pecadora su triste estado.
El mismo método empleó en otra ocasión, aunque en circunstancias diferentes,
para hacer entrar en razón a una dama de temperamento tan violento, que el
pueblo le había dado el apodo de “Roberto el diablo”.

Glorias para Dios

En 1571, Santa Teresa asumió por
obediencia el oficio de superiora en el convento no reformado de la Encarnación
de Avila y llamó a su lado , San Juan de la Cruz para que fuese su director
espiritual y su confesor. La santa escribió a su hermana: “Está obrando
maravillas aquí. El pueblo le tiene por santo. En mi opinión, lo es y lo ha
sido siempre.” Tanto los religiosos como los laicos buscaban a San Juan, y
Dios confirmó su ministerio con milagros evidentes.

Entre tanto, surgían graves
dificultades entre los carmelitas descalzos y los mitigados. Aunque el superior
general había autorizado a Santa Teresa a emprender la reforma, los frailes
antiguos la consideraban como una rebelión contra la orden; por otra parte,
debe reconocerse que algunos de los descalzos carecían de tacto y exageraban
sus poderes y derechos. Como si eso fuera poco, el prior general, el capítulo
general y los nuncios papales, daban órdenes contradictorias. Finalmente, en
1577, el provincial de Castilla mandó a San Juan que retornase al convento de
Medina del Campo. El santo se negó a ello, alegando que había sido destinado a
Avila por el nuncio del Papa. Entonces el provincial envió un grupo de hombres
armados, que irrumpieron en el convento de Avila y se llevaron a San Juan por
la fuerza. Sabiendo que el pueblo de Avila profesaba gran veneración al santo,
le trasladaron a Toledo.

Como Juan se rehusase a abandonar la
reforma, le encerraron en una estrecha y oscura celda y le maltrataron
increíblemente. Ello demuestra cuán poco había penetrado el espíritu de
Jesucristo en aquellos que profesaban seguirlo.

Sufrimiento y unión con Dios

La celda de San Juan tenía unos tres
metros de largo por dos de ancho. La única ventana era tan pequeña y estaba tan
alta, que el santo, para leer e1 oficio, tenía que ponerse de pie sobre un
banquillo. Por orden de Jerónimo Tostado, vicario general de los carmelitas de
España y consultor de la Inquisición, se le golpeó tan brutalmente, que
conservó las cicatrices hasta la muerte. Lo que sufrió entonces San Juan coincide
exactamente con las penas que describe Santa Teresa en la “Sexta
Morada”: insultos, calumnias, dolores físicos, angustia espiritual y
tentaciones de ceder. Más tarde dijo: “No os extrañe que ame yo mucho el
sufrimiento. Dios me dio una idea de su gran valor cuando estuve preso en
Toledo”.

Los primeros poemas de San Juan que
son como una voz que clama en el desierto, reflejan su estado de ánimo:

En dónde te escondiste,

Amado, y me dejaste con gemido?

Como el ciervo huiste,

habiéndome herido;

salí tras ti clamando, y eras ido.

El prior Maldonado penetró la víspera
de la Asunción en aquella celda que despedía un olor pestilente bajo el tórrido
calor del verano y dio un puntapié al santo, que se hallaba recostado, para
anunciarle su visita. San Juan le pidió perdón, pues la debilidad le había
impedido levantarse en cuanto lo vio entrar. “Parecíais absorto. ¿En qué
pensabais?”, le dijo Maldonado.

“Pensaba yo en que mañana es
fiesta de Nuestra Señora y sería una gran felicidad poder celebrar la
misa”, replicó Juan.

“No lo haréis mientras yo sea
superior”, repuso Maldonado.

En la noche del día de la Asunción,
la Santísima Virgen se apareció a su afligido siervo, y le dijo: “Sé
paciente, hijo mío; pronto terminará esta Prueba.”

Algunos días más tarde se le apareció
de nuevo y le mostró, en visión, una ventana que daba sobre el Tajo: “Por
ahí saldrás y yo te ayudaré.” En efecto, a los nueve meses de prisión, se
concedió al santo la gracia de hacer unos minutos de ejercicio. Juan recorrió
el edificio en busca de la ventana que había visto. En cuanto la hubo
reconocido, volvió a su celda. Para entonces ya había comenzado a aflojar las
bisagras de la puerta. Esa misma noche consiguió abrir la puerta y se descolgó
por una cuerda que había fabricado con sábanas y vestidos. Los dos frailes que
dormían cerca de la ventana no le vieron. Como la cuerda era demasiado corta,
San Juan tuvo que dejarse caer a lo largo de la muralla hasta la orilla del
río, aunque felizmente no se hizo daño. Inmediatamente, siguió a un perro que
se metió en un patio. En esa forma consiguió escapar. Dadas las circunstancias,
su fuga fue un milagro.

Gran guía y director espiritual

El santo se dirigió primero al
convento reformado de Beas de Segura y después pasó a la ermita cercana de
Monte Calvario. En 1579, fue nombrado superior del colegio de Baeza y, en 1581,
fue elegido superior de Los Mártires, en las cercanías de Granada. Aunque era
el fundador y jefe espiritual de los carmelitas descalzos, en esa época
participó poco en las negociaciones y sucesos que culminaron con el
establecimiento de la provincia separada de Los Descalzos, en 1580. En cambio,
se consagró a escribir las obras que han hecho de él un doctor de teología
mística en la Iglesia.

La doctrina de San Juan es plenamente
fiel a la tradición antigua: el fin del hombre en la tierra es alcanzar
“Perfección de la caridad y elevarse a la dignidad de hijo de Dios por el
amor”; la contemplación no es por sí misma un fin, sino que debe conducir
al amor y a la unión con Dios por el amor y, en último término, debe llevar a
la experiencia de esa unión a la que todo está ordenado. “No hay trabajo
mejor ni mas necesario que el amor”, dice el santo. “Hemos sido
hechos para el amor.” El único instrumento del que Dios se sirve es el
amor.” “Así como el Padre y e1 Hijo están unidos por el amor, así el
amor es el lazo de unión del alma con Dios”.

El amor lleva a las alturas de la
contemplación, pero como que amor es producto de la fe, que es el único puente
que puede salvar el abismo separa a nuestra inteligencia de la infinitud de
Dios, la fe ardiente y vívida el principio de la experiencia mística. San Juan
no se cansó nunca de inculcar esa doctrina tradicional con su estilo
maravilloso y sus ardientes palabras.

Las verdades que enseñó no deben
empañarse por las prácticas que puedan ser exageradas. Al mismo tiempo se ha de
tener quidado en discernir que es exageración. ¿Cual es nuestro punto de
referencia?, ¿Fueron todos los santos exagerados?, ¿Fue Jesucristo exagerado,
aceptando morir en la Cruz?. ¿O no será mas bien que nosotros no sabemos amar
hasta el extremo?.

Dios no pide lo mismo a todos. El
sabe la capacidad y el corazón de cada uno. El amor expande el corazón y las
capacidades de entrega.

Solía pedir a Dios tres cosas: que no
dejase pasar un solo día de su vida sin enviarle sufrimientos, que no le dejase
morir en el cargo de superior y que le permitiese morir en la humillación y el
desprecio.

Con su confianza en Dios (llamaba a
la Divina Providencia el patrimonio de los pobres), obtuvo milagrosamente en
algunos casos provisiones para sus monasterios. Con frecuencia estaba tan
absorto en Dios, que debía hacerse violencia para atender los asuntos
temporales.

Su amor de Dios hacía que su rostro
brillase en muchas ocasiones, sobre todo al volver de celebrar la misa. Su
corazón era como una ascua ardiente en su pecho, hasta el punto de que llegaba
a quemarle la piel. Su experiencia en las cosas espirituales, a la que se
añadía la luz del Espíritu Santo, hacían de un consumado maestro en materia de
discreción de espíritus, de modo que no era fácil engañarle diciéndole que algo
procedía de Dios.

Juan dormía unas dos o tres horas y
pasaba el resto de la noche orando ante el Santísimo Sacramento.

Pruebas y más pruebas

Después de la muerte de Santa Teresa,
ocurrida en 1582, se hizo cada vez más pronunciada una división entre los
descalzos. San Juan apoyaba la política de moderación del provincial, Jerónimo
de Castro, en tanto que el P. Nicolás Doria, que era muy extremoso, pretendía
independizar absolutamente a los descalzos de la otra rama de la orden.

El P. Nicolás fue elegido provincial
y el capítulo general nombró a Juan vicario de Andalucía. El santo se consagró
a corregir ciertos abusos, especialmente los que procedían del hecho de que los
frailes tuviesen que salir del monasterio a predicar. El santo opinaba que la
vocación de los descalzos era esencialmente contemplativa. Ello provocó oposición
contra él.

San Juan fundó varios conventos y, al
expirar su período de vicario, fue nombrado superior de Granada. Entre tanto,
la idea del P. Nicolás había ganado mucho terreno y el capítulo general que se
reunió en Madrid en 1588, obtuvo de la Santa Sede un breve que autorizaba una
separación aún más pronunciada entre los descalzos y los mitigados. A pesar de
las protestas de algunos, se privó al venerable P. Jerónimo Gracián de toda
autoridad y se nombró vicario general al P. Doria. La provincia se dividió en
seis regiones, cada una de las cuales nombró a un consultor para ayudar al P.
Gracián en el gobierno de la congregación. San Juan fue uno de los consultores.

La innovación produjo grave
descontento, sobre todo entre las religiosas. La venerable Ana de Jesús, que
era entonces superiora del convento de Madrid, obtuvo de la Santa Sede un breve
de confirmación de las constituciones, sin consultar el asunto con el vicario
general. Finalmente, se llegó a un compromiso en ese asunto. Sin embargo, en el
capítulo general de Pentecostés de 1591, San Juan habló en defensa del P.
Gracián y de las religiosas.

El P. Doria, que siempre había creído
que el santo estaba aliado con sus enemigos, aprovechó la ocasión para privarle
de todos sus cargos y le envió como simple fraile al remoto convento de La
Peñuela. Ahí pasó San Juan algunos meses entregado a la meditación y la oración
en las montañas, “porque tengo menos materia de confesión cuando estoy
entre las peñas que cuando estoy entre los hombres.”

Pero no todos estaban dispuestos a
dejar en paz al santo, ni siquiera en aquel rincón perdido. Siendo vicario
provincial, San Juan, durante la visita al convento de Sevilla, había llamado
al orden a dos frailes y había restringido sus licencias de salir a predicar.
Por entonces, los dos frailes se sometieron pero un consultor de la
congregación recorrió toda la provincia tomando informes sobre la vida y
conducta de San Juan, lanzando acusaciones contra él, afirmando que tenía
pruebas suficientes para hacerle expulsar de la orden. Muchos de los frailes
prefirieron seguir la corriente adversa a Juan que decir la verdad que hace
justicia. Algunos llegaron hasta quemar sus cartas para no caer en desgracia.

En medio de esa tempestad San Juan
cayó enfermo. El provincial le mandó salir del convento de Peñuela y le dio a
escoger entre el de Baeza y el de Ubeda. El primero de esos conventos estaba
mejor provisto y tenía por superior a un amigo del santo. En el otro era
superior el P. Francisco, a quien San Juan había corregido junto con el P.
Diego. Ese fue el convento que escogió.

La fatiga del viaje empeoró su estado
y le hizo sufrir mucho. Con gran paciencia, se sometió a varias operaciones. El
indigno superior le trató inhumanamente, prohibió a los frailes que le visitasen,
cambió al enfermero porque le atendía con cariño, sólo le permitía comer los
alimentos ordinarios y ni siquiera le daba los que le enviaban algunas personas
de fuera. Cuando el provincial fue a Ubeda y se enteró de la situación, hizo
cuanto pudo por San Juan y reprendió tan severamente al P. Francisco, que éste
abrió los ojos y se arrepintió.

Santo y Doctor de la Iglesia

Después de tres meses de sufrimientos
muy agudos, el santo falleció el 14 de diciembre de 1591.

En su muerte no se había disipado
todavía la tempestad que la ambición del P. Nicolás y el espíritu de venganza
del P. Diego habían provocado contra él en la congregación de la que había sido
cofundador y cuya vida había sido el primero en llevar.

La muerte del santo trajo consigo la
revalorización de su vida y tanto el clero como los fieles acudieron en masa a
sus funerales. Dios quiso que se despejaran las tinieblas y se vieses su vida
auténtica para edificación de muchas almas. Sus restos fueron trasladados a
Segovia, pues en dicho convento había sido superior por última vez.

Fue canonizado en 1726

Santa Teresa había visto en Juan un
alma muy pura, a la que Dios había comunicado grandes tesoros de luz y cuya
inteligencia había sido enriquecida por el cielo. Los escritos del santo
justifican plenamente este juicio de Santa Teresa, particularmente los poemas
de la “Subida al Monte Carmelo”, la “Noche Oscura del
Alma”, la “Llama Viva de Amor” y el “Cántico
Espiritual”, con sus respectivos comentarios. Así lo reconoció la Iglesia
en 1926, al proclamar doctor a San Juan de la Cruz por sus obras Místicas.

La doctrina de San Juan se resume en
el amor del sufrimiento y el completo abandono del alma en Dios. Ello le hizo
muy duro consigo mismo; en cambio, con los otros era bueno, amable y
condescendiente. Por otra parte, el santo no ignoraba ni temía las cosas materiales,
puesto que dijo: “Las cosas naturales son siempre hermosas; son como las
migajas de la mesa del Señor.”

San Juan de la Cruz vivió la renuncia
completa que predicó tan persuasivamente. Pero a diferencia de otros menores
que él, fue “libre, como libre es el espíritu de Dios”. Su objetivo
no era la negación y el vacío, sino la plenitud del amor divino y la unión
sustancial del alma con Dios. “Reunió en sí mismo la luz extática de la
Sabiduría Divina con la locura estremecida de Cristo despreciado”.

Fuente Bibliográfica: Butler, Vidas de los Santos de Butler, Vol. IV